Un corto análisis del lenguaje inclusivo

Por Elisa Horta

Recientemente se ha dado una disputa enorme, y más o menos inconsistente, en la que se debate el ya conocido lenguaje inclusivo, que busca la manera más apropiada de hacer referencia tanto a hombres, mujeres y personas que no se identifican binariamente, en el uso diario de la lengua española. Y puede que nos guste, que nos disguste, que se hable y que la propia RAE lo descalifique pero, ¿a qué se refiere concretamente? 

Porque no todo es “x” o “e” en “todoxs” o “amigues” (que claro que el auto-corrector de mi celular me marca como erróneo hasta que lo agregué a mi diccionario personalizado), me he atrevido a pasar varios días leyendo distintas opiniones y creando lo que considero más o menos un análisis objetivo y una posible teoría que explique este fenómeno que es tan cultural como es lingüístico. Y esto, se ha cumplido, recordando sencillamente que la lengua la hacen los hablantes, la enriquecen los que la usan, y no necesariamente lo que se viene escribiendo en diccionarios que, en toda honestidad, no se usan.  

El lenguaje inclusivo es una incógnita para muchas personas todavía. Muy pocos siquiera saben de su existencia o a lo que hace referencia, por lo que obviamente se va a desconocer el inicio de tal. Y, no es sorpresa que la respuesta sea el idioma inglés. 

Como muchos otros instrumentos de conquista, el idioma inglés ha influenciado infinitamente muchos otros que, en ocasiones, ni siquiera son, también, de raíz anglosajona. “Selfie”, “look”, “okay”, “bye”, “blog” “cast”… bueno, infinidad de anglicismos que han enriquecido en cierta manera nuestra propia lengua española, como lo hecho ya con otras, son de cierto modo el trasfondo de nuestra incógnita. Indudablemente, es muy difícil que los anglicismos se eliminen de nuestro creciente vocabulario, que cada vez adopta más y más términos y palabras del inglés, que no debería sorprendernos que el lenguaje inclusivo se haya terminado colando por ahí, aunque de la manera menos esperada, a pesar de que no es un anglicismo del todo. Sin embargo se puede rastrear hasta el mismo inglés que nos ha regalado palabras tan mágicas como “googlear”, que cuando la lees con detenimiento te das cuenta de la reverenda curiosidad que es.  

Sin ser lingüista, se puede identificar fácilmente de dónde proviene esto del lenguaje inclusivo. En el español, tenemos lo que se conoce como “nombres”, que no es más que la forma en la que se denomina a las palabras, una característica gramatical que va acompañada de “género” (no se discutirá la complejidad de éste, por ahora), y se le aplica a sustantivos, artículos, adjetivos, participios y pronombres. 

Por ejemplo, “lluvia” es un nombre femenino mientras que “sol” es un nombre masculino. “Biblioteca”, femenino y “museo”, masculino. El español ha separado las palabras por su fonética, más que nada, en estas dos categorías que, si reflexionamos, no tiene mucho sentido. El sol es el sol, una estrella, un astro en el espacio exterior; ¿qué lo hace ‘varonil’, ‘viril’, como  para denominarlo ‘masculino’? Si lo pensamos, nada, no es como que el sol, en sí, sea una figura representante del hombre, literalmente, si es que eso tiene sentido, si quiera.  Una vez que de verdad se le presta atención a este detalle, nos puede parecer hasta ligeramente ilógico, pues sin tomar las palabras con simbolismo alguno las cosas sencillamente son. 

Ahora, la característica del “género”, en el inglés, no existe. “Rain” (lluvia) es simplemente la lluvia, y “sun” (sol) es eso, el sol. No se le identifica como masculino o femenino y las únicas palabras que tienen esta distinción suele ser asociadas con personas, como tal, únicamente. “Actor” y “actress” (actor y actriz) o “waiter” y “waitress” (mesero y mesera). Y, aún así, hay términos como “doctor” (doctora/o) o “teacher” (maestro/a) que no tienen variación alguna. Eso da bastante que pensar. 

En la secundaria yo tenía un profesor de inglés, totalmente Americano, que constantemente se preguntaba, y en voz alta, “¿dónde le ven las ‘partes nobles’ a las palabras para saber si son masculinas o femeninas?”, después de escuchar a sus alumnos decir cosas como “el lápiz” o “la silla”, “la pluma” y “el pizarrón”. Para él, sencillamente eran “the pencil”, the chair”, “the pen”, “the blackboard”… Y eso que el español suele traducir “the” como “el, la, los, lo”, según se necesite. 

Inclusive los pronombres, que en el español, en tercera persona, por ejemplo, se limitan a “el” y “ella” o “ellas” y “ellos”; en el Inglés existe el totalmente aceptado y usado “they/them” que  sí, es género-neutral. También, el español tiene su correspondiente traducción con género binario porque no existe un término tan general como este. Es aquí donde surge la necesidad del lenguaje inclusivo. 

Como en muchos casos, las tendencias del mundo “libre” y el occidente globalizado, el lenguaje inclusivo del inglés no tardó en llegar a los países de habla hispana en América y España, demostrando de nuevo que hay muchas otras formas de conquista. El lenguaje neutral surge, más o menos, de un intento de imitación ante una lengua que consideramos, en muchos casos, signo o evidencia de progreso, libertad, y claro, inclusión. Se quiere repetir, equiparar, dos ramas completamente distintas de la comunicación mundial en el aspecto de la equidad y de la integración humana en donde todas las personas se vean representadas, y aunque sea redundante y hasta cansado, incluidas.

Lo que el lenguaje inclusivo ocasiona es, en efecto, incomodidad. Porque nos da un vistazo a la realidad en el que demuestra que los que más visibilidad tienen, o tenían, son los hombres. “Día del maestro”, “Día del niño”,  “junta de padres de familia”, “el ser humano”, “uno mismo”, y molesta porque, además de ser nuevo, busca darle un espacio a quienes a penas hasta ahora son reconocidos. Y, por alguna razón, no hay nada que se odie más en la actualidad que la pluralidad, esa, que busca ser representada en nuestro lenguaje. 


Imagen: Elije educar

Los comentarios están cerrados.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: