Las juventudes de México, ante el reto de formar familias funcionales

Por Issac Alonso Garduño Becerril

El principal reto de la juventud es forjarse un futuro libre y próspero, y su principal fracaso, es que se lo impongan, sin embargo para lograr el éxito en el futuro no son suficientes la disciplina, la dedicación, el desarrollo personal y una firme determinación por mejorar la calidad de vida, también se requiere de un entorno que nos lo permita.

Vivimos en un México en donde el concepto de la familia es muy valorado, la sabiduría popular dice que la familia es la base de la sociedad, también se dice que los maestros en las escuelas tienen la función de enseñar a nuestra niñez y a nuestra juventud, mientras tanto es dentro de la familia en donde se debería educar con principios y se fomentan los valores universales.

De acuerdo al concepto de la Real Academia Española, la familia es un conjunto de personas que comparten alguna condición, opinión o tendencia; o también un grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas. En este sentido la familia funcional tiene varias características que generalmente se identifican con el amor, la tolerancia, el respeto, el apoyarse, quererse y cuidar a los otros miembros de la familia.

En el artículo cuarto de nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se dice que el varón y la mujer somos iguales ante la ley. Esta protegerá  la organización y el desarrollo de la familia. Toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y esparcimiento de sus hijos. Toda familia tiene derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa. Y también dice que es deber de los padres preservar el derecho de los menores a la satisfacción de sus necesidades y a la salud física y mental.

En mi opinión, un entorno propicio para que las juventudes de México podamos formar familias funcionales, debe tener cinco características principales:

Primero que haya libertad, segundo igualdad de oportunidades, tercero una sociedad civil bien organizada, cuarto valores universales y quinto un Estado de Derecho que fomente la educación cívica.

La libertad porque es un principio fundamental de nuestra democracia, además nacemos libres, pues debemos comprender que el Estado no te regala la libertad, porque nacemos con ella. El Estado únicamente regula y protege nuestra libertad de acuerdo a la ley. Por lo tanto debe existir libertad para formar una familia funcional, lo cual es posible en la realidad de nuestra nación.

Segundo que haya igualdad de oportunidades, para progresar como familia y en caso de tener hijos, que existan las condiciones necesarias para acceder a la educación de calidad y digna, además que se cumplan todos los derechos humanos ya establecidos.

Sin duda este es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos como jóvenes, que haya mayor igualdad de oportunidades, en un país que de acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), de los aproximadamente ciento veinticinco millones de habitantes quienes vivimos en México, hay 43.6% en pobreza lo que significa aproximadamente cincuenta y tres millones de personas (53.4) viviendo en esa situación desfavorable. Además 7.6% de la población nacional viven en pobreza extrema, o sea 9.4 millones de personas, de acuerdo al estudio más reciente hasta ahora.

La desigualdad de oportunidades es el principal reto al cual nos enfrentamos las juventudes de México, pues ¿cómo se puede construir una familia funcional ante un panorama tan desalentador? Sin embargo hay muchos jóvenes quienes a pesar de todo, deciden formar una familia funcional, por lo tanto debemos continuar trabajando para que el futuro sea más positivo, crear mayor igualdad de oportunidades, fortalecer y ampliar los programas de planificación familiar y de prevención del embarazo juvenil.

Una tercera característica es que haya una sociedad civil bien organizada, para hacer frente a los problemas que nos plantea nuestra convivencia colectiva, para influir en los programas educativos, sociales y en la agenda de  política nacional mexicana.

Una sociedad civil bien organizada para enfrentar la crisis de valores que vivimos, los jóvenes ante el reto de formar familias funcionales para impulsar la formación de ciudadanía, de habilidades para la vida y de la cultura de paz en todos los niveles educativos.

Una cuarta característica, las juventudes de México requerimos de fomentar los valores universales y los principios como la responsabilidad, el respeto a la vida, la tolerancia, la comunicación asertiva, el amor y la buena autoestima. Se tiene que entender que los valores son el núcleo de una persona, así como la familia es el núcleo de la sociedad.

Decía Aristóteles que educar la mente sin educar al corazón, no es educación en absoluto, por lo tanto los jóvenes también podemos enfrentar el reto de sembrar ideales como el amor, la amistad con los hijos, la confianza y la buena voluntad, principios rectores que determinan el camino que hay que recorrer. Tenemos que sembrar en las futuras generaciones, ideales como la libertad, la justicia y el amor por la vida, que nos ayudan a desarrollar otras virtudes,  a ser mejores ciudadanos, a manejar el poder con sabiduría y responsabilidad.

La quinta característica es que haya Estado de Derecho que cumpla su función, un Gobierno que promueva un sistema político, social y económico que fomente la educación cívica a través del sistema de educación pública. También se tienen que analizar e incorporar en nuestra legislación mecanismos que generen mayor gobernabilidad democrática, incentiven la cultura de la paz, la construcción de ciudadanía y el respeto a la cultura de la legalidad.

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