Y, entonces, ¿puedo criticar algo del gobierno?

Por Miguel Téllez

Abordaré una problemática que, si mis ídolos no me afectan, se ha ido haciendo cada vez más perceptible a la hora de criticar prácticas o medidas del gobierno actual. Aclaro que no pretendo ofrecer algún estatuto normativo de cómo deberían ser las cosas a nivel político, eso requiere más esfuerzos y conocimientos. Lo único que podría proponer es una forma plausible de conducirnos en la vida democrática, sólo si realmente queremos democracia. Comienzo explicando qué quiere decir la expresión “si mis ídolos no me afectan”, luego expondré la supuesta problemática que se hace perceptible y porqué la considero una problemática. Finalmente, sugeriré una virtud para la democracia.

Utilizo el sustantivo “ídolos” en el sentido en que el filósofo naturalista Francis Bacon lo empleó. En Novum Organum es donde encontramos la explicación de qué son los ídolos: no, no se trata de personas –necesariamente- a las que admiramos mucho. Bacon hace una clasificación, la cual no mencionaré aquí, ya que no es necesaria. Sin embargo, la idea de los “ídolos” baconianos, hace referencia a que en nuestro sistema de creencias pueden existir obstáculos que nos impiden acercarnos de manera fiel a un fenómeno. Por tanto, un ídolo es algo que entorpece nuestro acercamiento, metodología, análisis y argumentación para intentar explicar algún objeto de estudio o problema. Hay diversos tipos de ídolos, pueden ser teorías, nuestro lenguaje, etc. Es aquí donde Bacon hace la clasificación que no diré. 

La problemática es la siguiente –admitiendo que no estoy siendo cegado por algún ídolo, que, como argumentaré, no creo que sea el caso-: en las últimas semanas, se han ido creando ciertos grupos con tesis en común, esto respecto al gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Para hacer las cosas más claras, pensemos en paradigmas contrarios: está el grupo de personas –lo llamaré “grupo OB”- que parte de aceptar la tesis de que todo aquello que haga y diga AMLO, está justificado y es correcto. En segundo lugar, están quienes sostienen que todo lo que hace y diga ni está justificado ni es correcto –lo llamaré “grupo NE”. A partir de estas dos, seguramente habrá personas que quizá piensen que aquello que dice está justificado, pero ignoran si es correcto, o habrá quienes simplemente ignoren ambas cosas pero apoyen o reprueben a AMLO. 

Los primeros dos grupos, como lo veo, representan algo indeseable en una democracia. ¿Por qué? Primero, entendamos democracia de manera laxa: participación de las personas en determinado territorio respecto a cuestiones políticos. Agreguemos, por comodidad, que aceptamos los apellidos “deliberativa” y “representativa” en esta democracia que nos atañe: discutimos entre ciudadanos porque pensamos que hay soluciones correctas o, al menos, razonables. Y es representativa porque de aquello que deliberemos, estará algún candidato que trabaje para poner en marcha nuestras decisiones –claro, esto en el mejor de los casos. 

Aceptado lo dicho acerca de la democracia, no parece ser razonable ni aceptar todo lo que diga una ‘X’ ni tampoco rechazar todo lo que diga esa misma ‘X’. Que ‘X’ tenga el apoyo de alguien, debería significar –en el mejor de los casos- que de hecho tiene una simpatía con ‘X’, la cual se puede quebrantar o, al menos, hacer débil y cuestionarla si las razones o acciones de ‘X’ se tornan difíciles de justificar. La cuestión de justificar es imprescindible en la democracia deliberativa representativa: que cuál justificación sea mejor que otra, es algo que seguramente no será fácil responder. Pero vayamos lento, porque apenas estamos hablando de personas que ni siquiera permiten ofrecer razones, sino que simplemente aceptan o reprueban porque pueden: pensar en qué justificación es la mejor es algo que está todavía lejos de alcanzarse si no somos capaces de superar el umbral de ser razonables, es decir, escuchar razones, discutirlas y deliberar. 

Que los grupos OB y NE existan es indeseable para una democracia por la misma definición que damos de nuestra democracia: debemos discutir, escuchar razones, sopesar y decidir. Si de antemano traemos un chip preconfigurado para responder en automático, sin miras a modificarlo, no hay nada que hacer y la prácticamente política es irreconciliable entre distintos. Parece, pues, que es una problemática social que haya gente así en nuestra democracia. 

Ejemplos de lo anterior lo vemos en nuestro Facebook o Twitter: memes –porque algunos se comunican con humor, sarcasmo, burla o ironía- haciendo mofa de cómo es posible que alguien pueda justificar decisiones de AMLO o, en cambio, cuestionando una especie de “integridad” entre criticar al Presidente de la República Mexicana y aceptar los beneficios en potencia de algún programa social –como es el caso de “jóvenes construyendo el futuro”. Sin duda que son acciones que podemos calificar de triviales, pero lo cierto es que son el tipo de acciones que se viralizan y que, sin exageración, pueden influir en el pensar de las personas. Esto no es distinto de cómo nos ataca la publicidad, al crear alguna infografía o un meme, estamos –sea voluntad o no, del creador- recibiendo un mensaje que tiene potencia para motivarnos a pensar así o, al menos, para generarnos alguna actitud –sea pro o aversiva. Se nos cierra el espectro de oportunidades para pensar de forma más razonable y evitar dicotomías: ¿criticas o estás favor? 

Mi sugerencia no es novedosa y ya van varias veces que la digo: hay que ser razonables. Sin embargo, un ingrediente que me ha estado dando vueltas en la mente es acerca del humor promedio mexicano: ¿Hasta cuándo nos durarán los memes para poder ser un tanto más “serios” en temas que, sin duda, influyen en nuestra historia? Más importante aún: ¿comprendemos que son asuntos que afectan nuestras vidas y la de otros? Ignoro si aparezca algún ídolo en estas últimas líneas, o sea sólo un estado mental –casi siempre pesimista-, pero, ¿alguna vez en la historia nos hemos puesto “serios” y averiguar lo que realmente necesitamos y comprometernos con cooperar? 


Imagen: https://www.flaticon.es/icono-gratis/silueta-alzando-mano_62253

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