De pipas y sueldos

Por Miguel Téllez

Con el desabasto de gasolina en la CDMX, nuestro Presidente a nivel Federal anunció una convocatoria, la cual tuvo como fin ofrecer empleos para manejar pipas. Lo que me interesa resaltar es que tal acción, y el anunciar cuánto ganarán los conductores de pipas, generó una inquietud más o menos generalizada acerca de lo que llamaré “meritocracia conmensurable de estudio-trabajo”. Lo único que intentaré señalar es que hablar de la meritocracia tiene diversas complicaciones, igual que abarcar un espectro que incluya la conmensurabilidad entre estudiar y trabajar, respecto a lo que se gana, económicamente hablando. 

Lo que llamo “meritocracia conmensurable de estudio-trabajo”, se comprende mejor si lo dividimos. Con meritocracia nos referimos a lo que se entiende usualmente con tal palabra: el hecho de que en determinada sociedad sea apreciado y premiado el que una persona consiga puestos “privilegiados” o “buenos” en tanto que sus méritos son consistentes: se graduó con honores, es responsable, su trabajo es impecable, en pocas palabras, se trata del trabajo realizado y de las acciones de personas con buenas capacidades y habilidades. Que algo sea conmensurable quiere decir que puede ser traducido en otros términos, o que hay equivalencia de cierta cosa con otra cosa. Por ejemplo, un saludo puede ser conmensurable en español e italiano: Buongiorno = Buenos días. El dinero también puede ser conmensurable, el peso mexicano equivale a tantos dólares o euros. Finalmente, aparece la idea de “estudio-trabajo” como objeto de la conmensurabilidad. Esto quiere decir que hay una equivalencia entre estudiar y trabajar, pero esto pensando en un trasfondo de lo que debería ganar un trabajador. Explicaré mejor esta idea, pero para lograrlo, comienzo describiendo la inquietud que me interesa, la cual implica el empleo de conducir una pipa.

Como decía al inicio, cuando se promovió el empleo de conductor de pipas de gasolina, algunas personas tuvieron cierta inquietud: ¿cómo (o por qué) es que un conductor de pipas iba a ganar más que alguien que tiene una licenciatura, o que es profesor, o alguna otra cosa del género? Esta inquietud tiene –al menos- una tesis detrás: 1) los estudios van ligados directamente con lo que se debe ganar: entre más estudios y preparación, más dinero. Esta misma tesis tiene implícita la idea de meritocracia: hay un criterio para designar riquezas, y tal criterio es la preparación académica o algo del género. 

Considero que es deseable tener siempre a la mano la distinción “deber ser” vs “es”. En términos generales, podemos decir –sin caer en una crítica sin fundamento- que en México no se vive un ambiente de meritocracia: conocemos la existencia de heredar plazas, los “compadrazgos” y otras prácticas que falsean a la meritocracia. Así mismo, sabemos que en muchas ocasiones, un negocio integrado por personas que no tienen algún título universitario –tal vez ni de bachiller o menos- pueden ganar mucho más que alguien que tiene un doctorado –o al menos un título de licenciatura. Todo esto es una descripción, no estoy sugiriendo que eso es incorrecto, simplemente expreso las cosas que usualmente ocurren. 

Cuando se tiene la inquietud de que un chofer de pipas logre ganar $29,000 al mes, y  se comienza a comparar con la propia profesión –ser docente, médico, policía, electricista, enfermero, etc.-, parece que hay un desacuerdo entre lo que debería ganar tal y tal persona. Sin embargo, y esto es la única finalidad de mi escrito, caminar en estos terrenos, acerca de la justicia distributiva en el ámbito de riqueza, es algo súper delicado, para ponerlo en términos simples. Primero, imaginemos que un docente piensa que debe ganar más que un chofer de pipas. Apelando a la evidencia, la educación en México no parece ser prioridad y nuestra historia no nos revela que las inversiones en educación impliquen realmente mejores empleos o algo del género. Esto no quiere decir nada a nivel “calidad” escolar, sino simplemente que parece que la educación está por ahí, flotando, como algo que nos han dicho que tenemos que hacer pero que al final no es segura una buena paga. Sin duda que hay grandes docentes y grandes estudiantes, que tal vez deban ir al extranjero para conseguir lo que realmente se les puede –y debería- ofrecer. Siendo así las cosas, ¿por qué deberíamos comprarle la idea al docente que es él quien deba ganar más o algo similar a un chofer de pipas, si tal ámbito no es prioridad, de facto? Esta pregunta, que considero bastante pertinente y para nada molesta, nos lleva al problema más general y difícil de todo este trasfondo.

¿Cómo organizamos la paga de todas las profesiones? Es decir, imaginemos que podemos compilar todas las profesiones. Pensad que el conjunto B es el conjunto de todas las profesiones, entonces B= [médico, docente de matemáticas, docente de historia,  electricista, enfermero, camillero, secretaria, investigador en filosofía, investigador en el ámbito jurídico, ingenieros, chofer de pipas de gasolina, chofer de pipas de agua, chofer de camión de basura, etc…]. ¿Cómo decidiremos qué trabajo tiene más “valor” –que esté cubierto por el gobierno-? O pensemos que quizá no tenemos el catálogo de profesiones, pero sí estamos dispuestos a cobrar más impuestos a quienes ganen más, ¿a partir de qué cifra decidimos que alguien está ganando más de la cuenta? ¿Aplica para cualquier profesión? ¿Por qué no nos enfadamos con los futbolistas que ganan millones pero sí con otros empleos? La última pregunta tiene otro matiz, pero es bueno cuestionarse por determinadas actitudes que tenemos en algunos ámbitos. 

Seguramente hay explicación de porqué tanta paga, en tal empleo y en tal momento: oferta y demanda. Pero alejándonos un poco de esto, creo que a veces las inquietudes están encaminadas hacia el “deber ser”. Sin embargo, hay que tener cuidado en estos terrenos, nos falta mucha información, tanto fáctica como buenos argumentos para poder defender que tal cosa requiere más pago en lugar de otra. Sería muy benéfico que además de la inquietud, viniera una reflexión, lo más imparcial y sensata posible.


Imagen: https://blog.diabetesforo.com/cuando-es-seguro-manejar-conducir-si-se-tiene-diabetes-tipo-1/

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